Pasito a Paso Hayat y su factory

Mi vida y los niños que la iluminan con su luz. Cada uno de ellos es una estrella y yo crezco con ellos, viéndoles, sintiendo sus corazones…

Ya por fin os empiezo a contar mis historias, mi sentir y todo lo que me hizo emprender el camino de “La Factory”. 

¿Cómo surgió Hayat’s Chocolate Factory?

Con muy pocas palabras:“Hayat’s Chocolate Factory” nació de las ganas de una niña convertida en adulta que quiso compartir su manera de ver el mundo. De sus ganas de expresar que los niños podrían crecer sin perder su esencia, siendo “ellos mismos”, con su propia luz y felicidad, porque así lo había vivido ella. Al ser consciente de ello, el sueño empezó a tomar forma a través de su fábrica de chocolate.

¿Y por qué una fábrica de chocolate?

¡Porque el chocolate simboliza su infancia, la inocencia con la que sigue viendo todo! El chocolate y los pasteles de su madre le hacían feliz y siempre soñó con una pastelería grande donde ella fuera la maestra chocolatera. A la vez soñaba con el escenario, también se imaginaba a sí misma como una escritora, o como una presentadora de algún programa de arte y cultura o cocina.

¡Cómo le encantaba cocinar, sobre todo pasteles! Cuando aún no los podía hacer, se quedaba horas mirando los libros de recetas de su mamá.

¡Ella también soñaba con viajar, aprender idiomas, tener un taller grande y poder crear de todo! Cuando se hizo mayor fusionó todo lo que le apasionaba y lo llamó “Hayat’s Chocolate Factory” porque Hayat no solo era su nombre, sino que además significa “vida” y la Factory es una fábrica que coge su fuerza de la vida misma, conectándose a ella profundamente…

¿Y estas fiestas de cumpleaños o talleres de cocina, por qué los hacemos?

¡Porque a mí toda la vida me ha encantado celebrar los cumpleaños, hacer sorpresas y hacer feliz a los demás! ¡Y cada vez que se celebra un cumpleaños de un niño en la Factory, vuelvo sentirme como aquella niña!

La cocina para mí era el corazón de la casa, el corazón de los encuentros mágicos con mis papis preparando cosas ricas y por eso me encanta hacer estos talleres de cocina. Porque siento la misma felicidad, vuelvo ser esa niña que observaba atenta y emocionada todo lo que hacía su madre. Por mi experiencia, a través de la cocina los niños aprenden muchísimo, por eso ahora la cocina es una de las actividades más básicas de la Factory.    

¿Y cómo empezó la factory?

Tras vivir muchas experiencias y tomar la decisión de quedarme en Cartagena algún tiempo más, empecé a trabajar enseñando Inglés, pero en poco tiempo pude ver que yo no solo les enseñaba un idioma… Mi creatividad, mi manera de ver y sentir las cosas influía mucho en mis clases y los métodos que usaba empezaron a llamar mucho la atención. Todo esto me abrió el camino hacía mi propio proyecto de vida y los niños comenzaron a aparecer más y más señalando la ruta por la que se formaría el proyecto y la educación que damos hoy en día.

¿Y cuál es la raíz de esta “metodología”?

Lo diré muy sencillo: La raíz es mi querida madre… La raíz es mi forma de ver y sentir la vida y los niños…

Las bases de la educación que aplicamos en la Factory, no es algo que yo haya aprendido ni estudiado. No monté la Factory pensando que sería un tipo de escuela alternativa siguiendo algún tipo de metodología, tampoco sabía mucho sobre este tema cuando empecé. Todo se formó de manera muy natural, paso a paso… Yo quería compartir mi mirada con el mundo y en unos años vi que “esta mirada” se estaba convirtiendo a una escuela. Parecía que todo lo que me salía de manera innata funcionó bastante bien cuando se juntó con la experiencia y todo lo que he podido ir desarrollando observando a los niños, niñas y sus necesidades…  

Así que mi madre fue la inspiración y la raíz, tener interiorizado todo lo que quería transmitir a los niños ha sido la base de que todo pudiera funcionar y llegar tanto a los corazones. Por otro lado, tener mi propio corazón abierto para aprender de los niños y verlos como mis maestros principales ha sido y es lo esencial para llevar a cabo un acompañamiento verdaderamente potenciador.

¿Y por qué la raíz es mi madre?

Yo crecí en las manos de una madre que me escuchó, hizo caso a mis sentimientos y reconoció, junto con mi padre, mi SER. Cuando los niños empezaron a aparecer tanto en mi vida no hacía mucho más que tratarlos como me trataba mi mamá: escuchándoles, confiando en ellos, dejando que tocaran lo que había alrededor, explicándoles las razones con paciencia en vez de decir sólo órdenes, dándoles la libertad de experimentar, haciéndoles una parte del proceso dándoles tareas en vez de hacer todo por ellos. Todo esto me salía de manera natural, porque así había sido mi infancia.

Con tiempo, he visto que todas estas cualidades que yo recibí en mi infancia eran las bases de una educación desde respeto, desde amor y solo así se podía acompañar a un niño para que este abra su corazón y con esta confianza que siente por tí se va potenciando, aprendiendo desde dentro.

¡Gracias a todos y todas los que me han acompañado en este maravilloso viaje de “Hayat’s Chocolate Factory”, gracias a todos los que me habéis dejado llegar a vuestros corazones, gracias a todos los padres y madres que me habéis sabido ver y habéis confiado tanto en mí.

¡Gracias mamá, gracias papá por dejarme SER! ¡Que vuestra hija ahora hace muchos pasteles en su escuela con los niños, reviviendo aquellos momentos dulces con vosotros que le marcaron en su vida! ¡Que vuestra hija ahora tiene una fábrica de chocolate!!!!!

¡Os seguiré contando!

Con mucho amor y luz .

¡Feliz semana a todos!